Teoría

Economía de la divisa blanda: 27. Pleno empleo y estabilidad de precios

Autor

  • Warren Mosler

    Warren Bruce Mosler es un economista estadounidense nacido el 18 de de septiembre de 1949.

    Después de obtener un grado en Economía de la University of Connecticut en 1971, Mosler ha llevado a cabo una carrera meteórica en el mundo de las finanzas. En cuanto a su carrera académica, tras casi veinte años de experiencia en operaciones financieras en los mercados de bonos y de divisas de todo el mundo, elabora en los años 90 el documento Soft currency Economics (1993), en lo que puede considerarse el punto de partida de la Teoría Monetaria Moderna.

    En 2010 publicó The 7 deadly innocent frauds of economic policy con un prólogo de James K. Galbraith , asesor económico del presidente de Estados Unidos Barack Obama. En este libro Mosler echa por tierra algunos de las falacias o mitos comunes, tanto a nivel de comprensión teórica como a nivel de política económica.

    En marzo de 2014 se unió a la Universidad de Bérgamo como profesor visitante, y en ese mismo año recibió el grado honorario en la Franklin College Switzerland de Lugano por “su destacada contribución en el campo de los estudios económicos”. En 2015 Mosler se uniría también como profesor visitante a la Universidad de Trento.

    Como fundador y uno de los principales exponentes de la MMT, Warren Mosler apoya y promueve el estudio, la difusión y la investigación académica y no académica en el campo de la economía. A través del Center for Full Employment and Price Stability (CFEPS) localizado en la University of Missouri – Kansas City , financia becas universitarias en proyectos de investigación económica y de colaboración con algunas de las universidades más prestigiosas de los EE.UU., Europa y Australia.

    El 18 de de noviembre de 2015 fue invitado para presentar un informe en el Parlamento Europeo: “Euro, the moment of truth”.

Índice de la obra

Hay una opción de política fiscal muy interesante que no se está considerando, porque puede resultar en un mayor déficit presupuestario. El gobierno federal podría ofrecer un trabajo a cualquiera que lo solicitara, a una tasa salarial fija, y dejar que flotara el déficit. Esto resultaría en pleno empleo, por definición. También eliminaría la necesidad de legislación como la de compensación por desempleo y la del salario mínimo.

Esta nueva clase de empleados públicos, que podría denominarse complementaria, funcionaría como un estabilizador automático, como lo hace actualmente el desempleo. Una economía fuerte con costos laborales crecientes llevaría a que los empleados suplementarios dejaran sus empleos públicos, ya que el sector privado los seduciría con salarios más altos. (El gobierno debe consentirlo y no aumentar los salarios para competir). Esta reducción del gasto público tiene un sesgo fiscal contractivo. Si la economía se desacelera y los trabajadores son despedidos del sector privado, inmediatamente asumirán un empleo público complementario. El aumento resultante del gasto público tiene un sesgo expansivo. Mientras el gobierno no cambie el salario suplementario, se convierte en el factor definitorio de la moneda, el precio alrededor del cual evolucionan los precios del mercado libre en el sector privado.

Una vez que el gobierno grava con un impuesto, el sector privado necesita el dinero del gobierno para poder pagar el impuesto.

Un gobierno que usa dinero fiduciario tiene un poder de fijación de precios que quizá no comprenda. La noción convencional de que el gobierno debe imponer impuestos para poder obtener dinero que gastar no es aplicable a una moneda fiduciaria. Debido a que el sector privado necesita el dinero del gobierno para cumplir con sus obligaciones tributarias, el gobierno puede literalmente declarar su precio por el dinero que gasta. En una economía de mercado solo es necesario definir un precio y dejar que el mercado establezca el resto. Para este ejemplo, propongo fijar el precio de los trabajadores públicos suplementarios.

Esto no pretende ser un análisis completo. Tiene por objeto ilustrar el hecho de que existen opciones fiscales que no se están considerando por temor a los déficits.

Traducción de Stuart Medina Miltimore

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