Opinión

La Pregunta Equivocada: ¿Qué Determina la Demanda de Dinero?

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Últimamente, en sus críticas a la Teoría Monetaria Moderna (TMM), economistas mediáticos plantean una y otra vez preguntas como: ¿Qué determina la demanda de dinero? o ¿Qué determina el precio y la cantidad de dinero demandado? A primera vista, parecen preguntas válidas, pero cuando las analizamos más a fondo, descubrimos que dichas cuestiones buscan, de forma malintencionada, una respuesta simple. Lo hacen a sabiendas de que, la economía, especialmente a nivel de divisas, es un fenómeno extremadamente complejo, influenciado por múltiples factores.

Cada individuo toma decisiones motivado por una mezcla de deseos, necesidades inmediatas y, a veces, intereses espurios. Imaginemos cuando estos se asocian. Es imposible obtener una fotografía, esto es, una imagen fija de la realidad económica y, mucho menos, preverla con gran antelación. Además, no podemos ignorar la influencia de los grandes poderes que operan sobre la política: desde la clase empresarial dominante hasta entidades que actúan por encima de esta. Manipulan los Mercados Financieros y en ellos la divisa juega un papel fundamental.

Mi Experiencia en los Mercados Financieros:

Con más de siete años de experiencia analizando el mercado de valores, he de decir que es imposible predecir el 100% de las veces el comportamiento de un activo o producto financiero específico. Mi estrategia, en cambio, cuando estudio activos especulativos – no así cuando invierto en valor – se apoya en analizar el comportamiento de las divisas y los agentes. Dos ejemplos concretos que avalan esta metodología:

  1. Los cambios en las divisas, como el dólar y el euro, son un indicador temprano de movimientos en los precios de las commodities (materias primas cotizadas), por ejemplo el crudo y el gas. Esta idea la plasmé en un artículo para Red MMT en 2022, y dos años después puede comprobarse cómo se ha cumplido la
    bajada esperada en el precio del crudo. Tenéis aquí un enlace al artículo.
  2. En situaciones donde grandes paquetes de acciones son negociados desde el extranjero, lo primero que se mueve es la divisa. Pensemos que los agentes, cuyo capital puede estar en una divisa diferente, deben primero convertirla en la divisa en la que cotizan las acciones de una o varias compañías. La divisa extranjera se vende y tiende a bajar su precio y la divisa requerida para adquirir las acciones, tiende a subir. Debido a que adquirir la divisa sucede primero a comprar el paquete de acciones, vemos un movimiento en el precio de la divisa antes que en la del activo objeto de inversión. Solo después vemos movimientos en los índices. Fijarse en la demanda de divisa nos pone alerta ante inversiones procedentes del extranjero o de capital en una divisa extranjera. Este es un ejemplo de motivo por el cuál se demanda una divisa frente a otra, y es el querer invertir en un activo o un país que obligue a emplear dicha divisa.

La hegemonía del dólar:

En redes sociales, interesa que se viralicen ciertos discursos. En los últimos años analistas dizque profesionales e independientes alertan acerca de la dinámica bajista del dólar estadounidense. De forma claramente partidista, se nos dice que es un problema jamás visto y que traerá graves problemas, no solo a Estados Unidos, sino a la economía global. Cuando se les pregunta por las causas siempre responden lo mismo: un exceso de gasto público que dispara el déficit y por consiguiente la Deuda pública.

La teoría económica dominante, repite el mantra de que, la deuda pública es perjudicial para para la economía de un país; que toda economía debe procurar tener una balanza comercial positiva (que las exportaciones superen a las importaciones) y que su divisa no pierda valor. En la Fórmula para calcular el PIB, este crece si la Balanza comercial es superior a cero y como todas las economías buscan crecer, se valida que es óptimo exportar más de lo que importas.

Dejando al margen la opinión de los teóricos de la Teoría Monetaria Moderna, acerca del beneficio de importar entregando una divisa que puedes crear sin límite físico para obtener bienes y servicios que la ciudadanía demanda, lo cierto es que, es matemáticamente imposible que todos los países puedan conseguir una Balanza comercial positiva simultáneamente. La razón es que el comercio internacional, en su totalidad, es un sistema de suma cero en cuanto a exportaciones e importaciones. total de las exportaciones globales debe igualar el total de las importaciones globales y para ello, si un país exporta más de lo que importa (superávit), otro tiene que importar más de lo que exporta (déficit). Ante esto, los economistas que defienden el enfoque que se imparte en las escuelas permanecen en silencio, mientras continúan difundiendo postulados en materia económica que son imposibles en la realidad. En el último debate entre los candidatos a la presidencia en los Estados Unidos, la actual vicepresidenta, Kamala Harris alertó sobre el enorme déficit comercial que tiene Estados Unidos.

Los defensores de la ciencia económica dominante, tampoco tienen en cuenta las dinámicas de poder y los eventos históricos marcados por decisiones más allá de la política nacional. No todos los gobiernos tienen la misma capacidad de actuación. Es incomparable el peso internacional de la clase dominante que opera desde Estados Unidos con la economía de Sierra Leona o Malawi. Pues en su casi infinito poder, lejos de estar preocupados por la devaluación del dólar y de que la Balanza Comercial en Estados Unidos sea negativa, la realidad es que es algo intencionado. No se cuenta en las universidades, pero es el propio Estados Unidos quien inunda el mundo con su divisa y es el Estados Unidos quien propició la depreciación del dólar estadounidense.

Estados Unidos goza de soberanía monetaria, esto es, puede emitir a voluntad los dólares que desee; es más, es el único que puede emitir dólares estadounidenses.

Si vemos la evolución del Índice dólar (imagen 1), un promedio de la divisa estadounidense en comparación con una cesta de otras divisas, observamos una caída desde mediados de los años 80 del siglo pasado que todavía no ha revertido. Pero repito, fue algo buscado. Pocos saben que, durante los primeros años de la década de 1980, el dólar se había fortalecido significativamente y esto perjudicaba a las exportaciones estadounidenses, ya que los productos americanos eran más caros en los mercados internacionales. Muy especialmente a la exportación de su propia divisa, algo que interesa y mucho a Estados Unidos. La divisa es una extensión de su influencia y dominio y buscó que todas las economías demandasen la suya. Un encarecimiento excesivo del dólar desincentivaría la compra de dólares, y por eso, en 1985 se firmó un pacto entre las principales economías de la época (EE.UU., Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido) para devaluar el dólar estadounidense frente a otras divisas importantes.

Imagen 1

El Acuerdo Plaza fue una intervención directa y concertada en los mercados de divisas. Las economías involucradas compraron masivamente sus propias monedas y vendieron dólares, lo que provocó una rápida depreciación del dólar, iniciando una fuerte caída desde los máximos históricos de 1985. ¿Cómo medir en una ecuación matemática estas relaciones de poder? Es imposible.

El déficit comercial de EE.UU. comenzó a aumentar de manera significativa a partir de los años 80. La teoría económica dominante, todavía sostiene que, cuando un país importa más de lo que exporta, necesita comprar más divisa extranjera para pagar por esos bienes pero Estados Unidos logró que otros países aceptaran su divisa y por eso no importa que necesita pedir prestada divisa extranjera, sino que opera emitiendo más de la suya. No es algo que los economistas adscritos a la corriente dominante divulguen, pero la realidad es que Estados Unidos es el país líder en Demanda interna y a la vez el país que registra mayor gasto público en términos absolutos. Eso es una enorme creación de divisa. Lo único que escuchamos en medios informativos así como en tertulias es que la emisión de dólares dispara la Deuda, pero como Estados Unidos se está endeudando consigo mismo puesto que es el único que tiene la capacidad de crear dólares estadounidenses, esto no provoca un problema en términos económicos, al contrario, su PIB es el mayor del mundo pese a publicar un déficit en la Balanza comercial desde precisamente los años 80. Estados Unidos crece apoyándose en el gasto público, en la fuerte demanda interna y el dominio que ejerce a nivel internacional, incluso militarmente. Para ello emite dólares, endeudándose, sí, pero consigo mismo.

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La Manipulación de los Mercados y las Divisas:

No podemos ignorar que existen actores, ya sean nacionales, internacionales o supranacionales, que manipulan tanto los mercados como las decisiones de los inversores. Estados Unidos, por ejemplo, ha amenazado a países o empresas que mantengan relaciones con aquellos que no estiren una alfombra roja por la que la clase dominante anglosajona pueda caminar a sus anchas y lograr sus objetivos. De esta manera, se ve afectada la confianza en la divisa nacional.

Las decisiones de la clase dirigente, combinadas con el miedo inculcado en la población, erosionaron la confianza en el peso argentino, un daño que persiste incluso hoy. Este tipo de maniobras vuelven a demuestrar que no podemos atribuir la demanda de una divisa a un solo factor. Las decisiones son complejas, y están influidas por cuestiones políticas, económicas y, en muchos casos, por campañas mediáticas diseñadas para generar miedo o desconfianza.

Conclusión:

Preguntar por un único factor que explique la demanda de dinero o el precio de una divisa carece de rigor. Es un enfoque simplista que no toma en cuenta la naturaleza intrincada de los mercados financieros y los elementos que afectan a los individuos y a las instituciones. La realidad es que la demanda de una divisa puede estar influenciada tanto por decisiones personales e individuales, inmediatas o tras un largo estudio previo, como por el accionar de la clase dirigente al servicio de la clase dominante. Eso es la Economía, una ciencia social y como tal no se puede buscar una única ecuación que la explique. Depende del comportamiento de seres humanos, con sus necesidades, deseos y ambiciones, miedos y las coacciones y manipulaciones por parte de unos sobre otros.

El comportamiento de las divisas es un reflejo de una serie de decisiones complejas y de estrategias diversas que los diferentes agentes que actúan en cada escenario, ejecutan. Pretender simplificarlo en una sola fórmula es ignorar la naturaleza misma de la economía.

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