La crisis de vivienda no se solucionará sin construir. Tampoco se solucionará simplemente dejando que el mercado construya. Ambas posiciones son ingenuas.
No es difícil apreciar que, en condiciones de escasez y saturación, la asignación de recursos que hace el mercado es profundamente ineficiente. Barrios y hasta ciudades enteras quedan reducidas a un coto para los ricos, nacionales e internacionales, y vedadas para todos los demás. Miles de personas expulsadas de los barrios y ciudades donde nacieron y vivieron toda su vida, a merced de los bandazos de un mercado fuera de control.
el Estado debe tomar las riendas y acometer un gran programa de construcción de vivienda pública orientada al alquiler social.
En suma, un mercado de la vivienda en manos privadas y orientado al lucro siempre va a ser estructuralmente disfuncional desde una perspectiva social y del bien común. No podemos basar nuestras propuestas en aplicar meros parches, algunos bastante desatinados, a ese mercado privado. Debemos ser más valientes, ambiciosos y, sobre todo, eficaces: el Estado debe tomar las riendas y acometer un gran programa de construcción de vivienda pública orientada al alquiler social.
En realidad esta propuesta no tiene nada de radical ni de extraño, aunque pueda parecerlo en estos tiempos. Al contrario, históricamente las crisis de vivienda se han resuelto en todo el mundo mediante grandes planes de construcción de vivienda pública:
- En nuestro propio país, a mediados de siglo, con el gran crecimiento demográfico y el éxodo del campo a la ciudad.
- Suecia: el Miljonprogrammet construyó 1 millón de viviendas entre 1965 y 1975, en un país de 8 millones de habitantes.
- Singapur: irónicamente, en un país considerado el paraíso del libre mercado, el 90% del suelo es de propiedad estatal y el 80% de la población vive en vivienda pública construida por el Estado a través del Housing and Development Board y con normativa severa que imposibilita la especulación inmobiliaria.
- Reino Unido, y sus conocidas Council Houses. En su máximo en los 70, un 30% de los hogares residían en vivienda de propiedad pública en alquiler.
- Por supuesto, todo el bloque soviético, donde se acometieron programas de construcción masivos, y ello en países pobres y devastados por la guerra.
¿Por qué vivienda para alquiler y no para compra?
La vivienda pública orientada a compra puede contribuir a resolver el problema para una generación, pero en la siguiente ya se ha convertido en herencia y rentismo, y deja de estar bajo el control del Estado, que es el único actor que puede tener como objetivo el bien social, a diferencia de los agentes privados. Por este motivo, el alquiler social debe ser prioritario.
España es una anomalía en este ámbito, puesto que la vivienda pública en alquiler representa solo entre el 1,2% y el 1,7% del parque total de viviendas principales, en comparación con la media de UE que ronda el 8% – 9% del total de viviendas.
El Estado tiene capacidad para un programa ambicioso de vivienda pública
El Estado tiene capacidad para un programa ambicioso de vivienda pública. Programas de mayor envergadura fueron posibles en tiempos de mayor pobreza y menos recursos técnicos y materiales, como hemos visto. El único límite son los recursos reales, es decir, trabajadores cualificados, materiales y energía. Esta debe ser nuestra única preocupación y, si hay disponibilidad de tales recursos, la cifra de gasto público y déficit es poco menos que un número irrelevante, como llevamos años explicando en RedMMT España desde hace años.
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