El pasado 16 de mayo el economista Stuart Medina Miltimore dio una charla sobre las pensiones públicas en la Casa de Cultura de Ciutadella.
El ponente comenzó explicando el informe de la Airef sobre pensiones, explicó que las reglas de “sostenibilidad” eran bizantinas y muy difíciles de entender por la ciudadanía de forma deliberada, además, el mencionado informe tiene un sesgo alarmista para que la población se desanime y se resigne a que el sistema de pensiones público se va a deteriorar inexorablemente.
Stuart fue contundente con respecto al sistema de Seguridad Social Español, es regresivo, clasista y desincentivador. Bien mirado, es un sistema arcaico basado en la escasez artificial. Sostuvo que es regresivo, ya que existe un tope en la base de cotización, es clasista porque las cotizaciones sólo se aplican a las rentas del trabajo y no a las rentas del capital, es desincentivador ya que encarece los costes salariales y dificulta la creación de puestos de trabajo. El economista dejó claro que las cotizaciones en la Seguridad Social no eran un salario diferido, sino un impuesto.
El economista siguió su exposición, explicando cómo funciona realmente nuestro sistema monetario y fiscal, los balances sectoriales y la verdadera función de los impuestos.
Nos dio una definición de economía heterodoxa como el estudio de la creación social y distribución social de los recursos de la sociedad, en contraposición a la definición ortodoxa de asignación de recursos escasos entre deseos ilimitados.
Expuso que el estado es el emisor de la moneda y por tanto no puede quedar sin ella. Los hogares y empresas son usuarios de la moneda y sí tienen una restricción financiera a diferencia del estado.
El sr. Medina dejó claro que el verdadero problema de la sostenibilidad de las pensiones es la disponibilidad de recursos reales. Dio cifras escalofriantes del derroche de recursos en España, como por ejemplo:
- Hay casi 3 millones de parados.
- La tasa de paro juvenil es de un 28,36%, la más alta de la UE.
- Hay 3,4 millones de viviendas vacías.
- Miles de médicos y personal sanitario se van de España.
Esto es un problema real para los pensionistas afirmaba el economista, y no que se vacíe la “hucha” de las pensiones o que el gasto en pensiones supere un porcentaje arbitrario del PIB considerado insostenible por los “expertos” de la Airef.
Seguidamente planteó las siguientes reformas en el sistema de pensiones públicas:
- Integrar la Tesorería General de la SS en la Tesorería general del Estado y pagar las pensiones desde los presupuestos generales del Estado: la separación de Tesorerías es una excusa para crear una ficción de escasez.
- Rechazar las reglas de gasto: no están al servicio de nuestro bienestar y se basan en falsas premisas (las cotizaciones financian las pensiones, hay escasez de dinero).
- Suprimir las cotizaciones en la SS: son regresivas y contraproducentes ya que dificultan la creación de empleo.
- Rechazar las reglas de cálculo de las pensiones basadas en cotizaciones pasadas. Nuestro sistema de pensiones no puede basarse en infortunios o golpes de suerte del pasado. Establecer pensiones dignas idénticas para toda la población.
- Disolver el pacto de Toledo: las reformas deben discutirse en Las Cortes, no a puerta cerrada.
Finalmente expuso las siguientes conclusiones:
- Una mejor comprensión de la economía nos permite abandonar mitos e instituciones obsoletas.
- No existe una restricción financiera al gasto público en pensiones: la restricción al gasto público son los recursos reales disponibles. La mejor regla de gasto es la que no existe.
- Debemos centrarnos en planificar una adecuada provisión de servicios, infraestructuras y bienes de consumo para la población dependiente.
- Mientras haya recursos parados e infrautilizados, no hace falta sacrificar unas partidas de gasto para atender a otras.
- Proponer otro modelo de pensiones públicas que no sea clasista y regresivo.
- Suprimir a la AIReF, una institución de ideología neoclásica y neoliberal, por una agencia que ayude al gobierno a su labor de planificación para la provisión de servicios públicos que maximicen el bienestar de la población.
Asistieron una treintena de personas que al final de la exposición hicieron varias preguntas al conferenciante, algunas de ellas quedaron atónitas al comprender que el paradigma económico ortodoxo que hasta ahora les habían inoculado los medios de comunicación era falso. Además, el economista sabía responder de forma certera y comprensible a la hora de desmontar los mitos que planteaban, y que hasta ese día los asistentes creían que eran totalmente ciertos.
