Últimamente en prensa salen noticias sobre la subida de los salarios de los funcionarios en los próximos años y algunos periodistas hablan despectivamente de paguillas, otros dicen que está bien tener los funcionarios bienes pagados si queremos tener servicios públicos de calidad, pero que los funcionarios deben tener en cuenta que sus sueldos los pagan el resto de ciudadanos que no tienen tantos pluses como ellos.
Sin embargo, la cruda realidad es que la pérdida de poder adquisitivo acumulado de los funcionarios de Baleares ha sido de un 24% en los últimos quince años y las subidas salariales acordadas de un 11% en los próximos cuatro años, continuarán aumentando esta pérdida de poder adquisitivo.
Desgraciadamente, existe un desconocimiento y un desprecio mediático e ideológico de la función del gasto público que no tiene ningún fundamento económico. Sin embargo, existe una identidad contable en economía que es irrefutable:
Producción=Gastos=Ingresos
Si nos obsesionamos con recortar los sueldos de los funcionarios, lo que hacemos es recortar los ingresos de empresarios, comerciantes, etcétera. El gasto de un agente económico es por identidad contable el ingreso de otro.
Si nos obsesionamos con recortar los sueldos de los funcionarios, lo que hacemos es recortar los ingresos de empresarios, comerciantes, etcétera. El gasto de un agente económico es por identidad contable el ingreso de otro. En definitiva, si reducimos gasto, se reduce la producción y los ingresos totales en la economía. Por otra parte, existe el llamado multiplicador del gasto público, que es el fenómeno económico por el que un aumento inicial del gasto del gobierno, genera un mayor incremento en la producción y la renta del país o región donde se ha producido.
Un buen ejemplo de ello, fue la supresión a los funcionarios de la paga extra de Navidad de 2012. Muchos celebraron esta decisión apelando a la “eficiencia económica” o al supuesto ahorro de las “arcas públicas”. Ahora bien, estos mismos que aplaudían los recortes de los funcionarios, se quejaron amargamente de lo mal que fueron las ventas en Navidad de ese año, sin tomar conciencia de la relación causa-efecto entre una cosa y otra.
Por otra parte, respecto a la afirmación que hacen algunas personas a los funcionarios de “Yo te pago el sueldo”, normalmente hecha de forma arrogante, es una falacia y tiene que ver con el desconocimiento de la mayoría de la gente de cómo funciona verdaderamente un sistema monetario moderno.
¿De dónde cree el lector o lectora que han salido todos los euros que tiene en el bolsillo o en la cuenta bancaria? Salen de una institución pública llamada Banco Central Europeo. Por mucho trabajo que hagamos o muchas ventas que realizemos, el dinero no aparecerá mágicamente si antes no lo ha creado el estado. Esto pues, y teniendo en cuenta que los contribuyentes son usuarios de la moneda y el estado es el emisor de la misma, no se puede recaudar algo que antes no se ha creado.
Por tanto, la secuencia del circuito monetario es entendida por la mayoría de los ciudadanos al revés. La secuencia correcta es la siguiente, en primer lugar el estado crea el dinero, después lo pone a disposición de los ciudadanos mediante el gasto público, y finalmente, lo recauda mediante los impuestos.
¿Por qué entonces el estado impone unos tributos si no los necesita para realizar el gasto público?
Porque la función principal de los impuestos es obligar a los agentes económicos a utilizar el dinero que emite el estado. Es decir, los impuestos sirven para crear oferentes de bienes y servicios para proveer al estado de cosas como educación, sanidad, infraestructuras, justicia, etc. De manera indirecta este dinero también pasa a utilizarse en el sector privado.
Otras funciones de los impuestos son controlar la inflación, redistribuir la riqueza, penalizar algunos comportamientos, gravando el consumo de tabaco o la contaminación por ejemplo, entre otras funciones.
En definitiva, los impuestos no sirven para pagar los sueldos de los empleados públicos y ningún ciudadano, trabaje en el sector público o en el sector privado, podría tener dinero ni pagar impuestos si un ente público llamado banco central no los hubiera creado antes.
Por último, si un colectivo de trabajadores quiere mejorar verdaderamente sus condiciones sociolaborales, lo que debe hacer es organizarse y luchar por mejorarlas, no señalar a otros trabajadores que puedan estar mejor, porque la fragmentación y la descohesión entre los trabajadores, nos aboca a la equiparación a la baja de las condiciones sociolaborales en el mejor de los casos.
Por último, si un colectivo de trabajadores quiere mejorar verdaderamente sus condiciones sociolaborales, lo que debe hacer es organizarse y luchar por mejorarlas, no señalar a otros trabajadores que puedan estar mejor, porque la fragmentación y la descohesión entre los trabajadores, nos aboca a la equiparación a la baja de las condiciones sociolaborales en el mejor de los casos.
Además, está más que demostrado por varios estudios que los trabajadores con bajos salarios son trabajadores desmotivados y poco productivos. Así pues, los bajos salarios aparte de disminuir la producción total, causan una demanda agregada insuficiente en la economía que tiende a provocar recesiones, deflación, recortes, falta de inversión y mucho sufrimiento de la clase trabajadora.
